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Mi Carta al Otro Santa Claus

Por Javier Sierra

Querido Presidente Electo Obama:

Mi hija ya le ha escrito a Santa Claus. Se ha portado muy bien todo el año, así que estamos seguros de que se van a cumplir sus deseos.

Pero Santa sólo viene la noche del 24 de diciembre, y lo que le voy a pedir a usted, lamentablemente, no podrá realizarse hasta el 20 de enero, el último día de la administración Bush.

Pese a nuestros fervientes deseos, usted no es presidente todavía. Pero con el potente equipo energético y medioambiental de su anunciada administración y su récord ya establecido del gabinete más hispano de la historia, aguardamos impacientes pero esperanzados su llegada a Washington.

El legado que le espera en la chimenea de la Casa Blanca, sin embargo, se va a parecer más a un saco de carbón que a un regalo de bienvenida, lo cual me recuerda el primer deseo que le voy a pedir.

En nuestro país hay aproximadamente 500 plantas energéticas de combustión de carbón que emiten 2,000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, la mayor fuente de contaminación de calentamiento global del país. Esta gigantesca nube tóxica es una fuente inagotable de hollín, smog y mercurio, los cuales causan 25,000 muertes prematuras, 38,000 ataques cardíacos y 21,000 hospitalizaciones al año. Un porcentaje desproporcionado de estas tragedias lo sufre la comunidad latina, la más castigada por la contaminación atmosférica en Estados Unidos.

Actualmente hay planes para construir unas 100 plantas de carbón más en todo el país. Si se completan, generarán unos 480 millones de toneladas de (CO2) anualmente --el equivalente a las emisiones de 100 millones de carros. Por favor, evite su construcción y opte por fuentes alternativas limpias y renovables, como la solar, la de viento o la geotérmica.

Y hablando de calentamiento global, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU ha estimado que para limitar el calentamiento global a 2 grados centígrados, las naciones desarrolladas tienen que reducir sus emisiones entre un 25% y un 40% por debajo de los niveles de 1990, para el año 2020. Esto significa que en nuestro país deberá reducir sus emisiones en un 35% para el año 2020.

Esto sólo se podrá lograr a través de límites de emisiones de carbono y de otros tipos, acá y en el extranjero. Internacionalmente, estos esfuerzos incluirían limitar la deforestación en zonas tropicales, como el Amazonas, asistencia en planes de desarrollo sustentable y ayudas a los países menos desarrollados a adaptarse a los impactos ya inevitables del cambio climático. Presidente Electo Obama, si cumple mi deseo, yo y la naciones latinoamericanas y  caribeñas se lo agradeceríamos eternamente.

Mientras tanto, acá en casa, el Estado de California ha sido desde hace mucho tiempo el líder nacional en establecer exigentes estándares de emisiones de carros, incluyendo la reducción de emisiones de CO2 en un 30% para el año 2016. Más de 12 estados desean seguir el ejemplo de California, cuyos estándares son más rigurosos que los federales. Pero la administración Bush le ha negado a California la excepción federal para ponerlos en práctica.

Si usted le concede esta excepción, más de la mitad del país podría dar un paso de gigante en el combate contra la contaminación, la adicción petrolera y el calentamiento global.

Y finalmente, durante la campaña nos prometió a todos encargarse de la terrible destrucción causada por el desmorone de cimas de montañas como método de minería del carbón. Las compañías carboneras de Appalachia han desmoronado 475 cimas de montañas que han sepultado 1,200 millas de ríos y arroyos a consecuencia de esta devastadora práctica minera.

La administración Bush acaba de hacer incluso más fácil que las carboneras continúen su marabunta particular, pese a que este tipo de extracción cubre sólo el 4% de las necesidades energéticas del país. Este es un pequeño porcentaje que muy bien se podría sustituir con energía procedente de fuentes renovables, limpias y no destructivas, como el sol, el viento o la geotermia.

Le pido pues que restablezca la definición original de material de desecho procedente de minas de acuerdo con la Ley de Agua Limpia, la cual su predecesor ha debilitado a niveles sin precedentes.

Quedo entonces, igual que mi hija, con el corazón lleno de esperanza de que cumpla mis deseos. Después de todo, tras estos terribles ocho años, todos nos lo merecemos.

Feliz Navidad y próspero año nuevo.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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My Letter to the Other Santa Claus
By Javier Sierra

Dear President-Elect Obama:

My daughter has already written her letter to Santa. She's been well behaved all year long, so we are sure she will see her wishes come true.

But Santa comes only on Christmas, and what I am going to ask you, unfortunately, can only be achieved after Jan. 20, when you take over from the Bush administration.

Regardless of our strongest desires, you still are not our president. But with the solid energy and environment team you have already put together and your record for the most Hispanic administration members in history, we await your arrival in Washington restlessly but hopefully.

The legacy that awaits you under the White House chimney, however, resembles more a lump of coal than a welcome present, which leads me to my first wish for you.

In America there are some 500 coal-fired power plants that spew 2 billion tons of carbon dioxide (CO2) every year, the country's largest source of global warming pollution. This gargantuan cloud is an endless source of soot, smog and mercury, which causes 25,000 premature deaths, 38,000 heart attacks and 21,000 hospitalizations every year. A disproportionate percentage of those tragedies are inflicted on the Latino community, one of the most punished by air pollution in the country.

Currently there are plans to build some 100 more coal plants throughout the country, which would generate 480 million tons of CO2 every year --about as much as 100 million cars. Please, stop the construction of these plants and opt for alternative sources of energy that are clean and renewable, such as solar, wind and geothermal.

And speaking of global warming, the UN's Intergovernmental Panel on Climate Change has estimated that to limit global warming to two degrees Celsius, developed countries must reduce their emissions by 25-40 percent below 1990 levels by 2020. This means that our country will have to reduce its emissions by at least 35 percent by 2020.

This can only be achieved through caps on carbon and other pollutant emissions, both here and overseas. Internationally, these efforts will have to include curbing deforestation in tropical forests, such as those in the Amazon, assistance in sustainable development plans and helping the least developed countries adapt to the impacts of climate change that cannot be avoided. President-Elect Obama, if you fulfill my wish, all Latin American and Caribbean nations and I will be eternally grateful to you.

Meanwhile, here at home, the state of California has long been a leader setting tough vehicle emissions levels, including setting the first standards to reduce tailpipe emissions of CO2 by 30 percent by 2016. More than a dozen other states wish to follow the example of California, whose levels are tougher that the federal ones.  But the Bush administration has denied the necessary waiver to implement those standards.

If you overrule this arbitrary decision, more than half of the country will be able to take a gigantic step to fight pollution, oil addiction and global warming.

And finally, on the campaign trail you pledged to address the destruction caused by mountaintop removal coal mining. Coal companies in Appalachia have blown up 475 mountaintops and buried more than 1,200 miles of streams using this devastating extraction process.

The Bush administration has just made it even easier for coal companies to continue their mining, regardless of the fact that this devastating practice supplies only 4 percent of our energy needs. This is a small percentage that could very well be substituted by energy coming from clean, renewable, non-destructive sources of energy, such as solar, wind and geothermal.

My wish is for you to re-establish the original definition of fill material under the Clean Water Act, which your predecessor has weakened to unprecedented levels with disastrous results.

So here I am, just like my daughter, with my heart full of hope that you will fulfill my wishes. After all, enduring eight terrible years makes us all deserving.

Feliz Navidad y próspero año nuevo.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


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