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En la Boca del Lobo

Por Javier Sierra

¿Se sabe la parábola del lobo y el pastor travieso? Se la pasaba el pastor alertando a la comunidad de que venía el lobo, pero el lobo, entre las risotadas del pastor, nunca aparecía. Hasta que finalmente, el lobo sí vino, y nadie ayudó al pastor a proteger su rebaño.

Bueno, pues imagínese a otro pastor que, ronco de tanto gritar, sabe que el lobo está entre nosotros y que el rebaño corre gran peligro.

Este es el caso de la comunidad latina de Estados Unidos que durante décadas ha tenido al lobo entre sus filas, un lobo llamado degradación medioambiental, que está diezmando la salud y el futuro de millones de sus miembros. Y pese a las advertencias de organizaciones como el Sierra Club y otros grupos cívicos, el gobierno federal, excepto en honrosas excepciones, ha desoído estas advertencias.

Hoy le traigo el grito más claro de que esta realidad no podemos ignorarla más. Se trata de la primera encuesta nacional sobre los latinos y el medio ambiente realizada en Estados Unidos, la cual fue patrocinada por el Sierra Club y realizada por Bendixen & Associates entre 1,000 votantes hispanos inscritos.

El sondeo confirmó nuestros temores de que la comunidad latina sufre desproporcionadamente las consecuencias de la degradación medioambiental. El 66% de los encuestados respondió que vive o trabaja cerca de un lugar tóxico, ya sea "una refinería, una planta química, un incinerador, un campo agrícola, una carretera principal o una fábrica".

A principios de los años 80, según la Agencia de Protección Medioambiental, los latinos afectados por los venenos medioambientales eran tres de cada cinco. Hoy, es dos de cada tres.

No es de extrañar, por tanto, que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los niños hispanos presenten mayor incidencia de cánceres como leucemia, osteosarcoma y tumores de células germinales que los blancos no hispanos. O que en la mayoría de las comunidades hispanas, sobre todo las de origen mexicano o puertorriqueño, el asma se considere una epidemia.

¿Saben los hispanos que son víctimas de esta injusticia medioambiental? Eso parece indicarnos el sondeo. A la pregunta de "cuánto impacto diría usted que tienen los temas energéticos y medioambientales en la calidad de vida de su familia", nada menos que el 83% de los encuestados respondió que "mucho" o "algo".

Tanto, que más del 90% de los participantes dijo sentir "una responsabilidad moral de cuidar de las creaciones de Dios en la Tierra". Esto incluye los bosques, los océanos, los lagos y los ríos. Esta conexión espiritual con la naturaleza es un reflejo de una característica singular de nuestra comunidad, su devoción por las reuniones familiares y de amigos en los parques y playas del país.

El sondeo también derrumbó la extendida suposición de que los latinos viven al margen de los temas medioambientales, como el calentamiento global. El 77% de los encuestados dijo que el cambio climático hará que se derritan las capas polares y que las consiguientes inundaciones de zonas costeras serán catastróficas.

Durante la presentación del estudio, su autor, Sergio Bendixen, señaló que la razón de esta abrumadora creencia es el fundado temor que tienen los latinos de que ellos serán una de las comunidades más castigadas por el calentamiento global. Recordemos que en su más reciente y más grave advertencia, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU nos dijo que las comunidades que correrán más peligro serán las menos privilegiadas, como los hispanos en Estados Unidos, y los países en desarrollo, como América Latina.

Los temas energéticos, como el costo de la gasolina y otros combustibles, también tienen un notable impacto en nuestra comunidad. Así lo cree el 80% de los encuestados. Un porcentaje similar piensa que cambiar hacia una economía de energía limpia podría crear millones de empleos, mejoraría el medio ambiente y protegería a sus hijos.

Pero los hispanos no se van a quedar de brazos cruzados frente a estos retos. Según la encuesta, el 73% está dispuesto a tomar medidas para ayudar a mejorar el medio ambiente. Estas incluyen apoyar a líderes que les protejan contra los contaminadores, influenciar a su congresista, asistir a concentraciones o unirse a una organización medioambiental.

Este año, los que ignoren los gritos de la comunidad latina --una comunidad asediada por las injusticias medioambientales-- se arriesgan a meterse en la boca del lobo.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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Crying Wolf
By Javier Sierra

Remember the fable of the boy shepherd and the wolf? The one about the mischievous little boy crying wolf to trick the community, until the wolf really came and nobody rushed to help save his flock.

Now imagine another boy shepherd, who, hoarse from crying so loud, does know that the wolf is roaming among us and that the flock is in great peril.

That's the case of the U.S. Latino community, which for decades has lived with a wolf in their ranks, a wolf named environmental degradation, which is eating away the health and future of millions of its members. And regardless of the warnings of organizations like the Sierra Club and other organizations, the federal government, except for a very few cases, has ignored these warnings.

Today, I bring you the loudest cry yet that this reality can no longer be ignored. I am talking about the first-ever national poll about Latinos and the environment, which was sponsored by the Sierra Club and conducted by Bendixen & Associates among 1,000 registered Latino voters.

The survey confirmed our fears that the Latino community disproportionately suffers the consequences of environmental degradation. Sixty-six percent said they either live or work close to a toxic site, whether it is "a refinery, a chemical plant, an incinerator, an agriculture field, a freeway or a factory."

In the early 1980's, according to the Environmental Protection Agency, three out of every five Latinos were affected by toxics in the environment. Today, the ratio is up to two out of three.

It's no wonder, therefore, that, according to the Centers for Disease Control and Prevention (CDC), Hispanic children present a higher incidence of cancers, such as leukemia, osteosarcoma and germ cell tumors, than non-Hispanic white counterparts. Or that in the majority of Latino communities, especially those of Mexican and Puerto Rican origin, asthma is considered an epidemic.

Are Latinos aware of their being victims of this environmental injustice? The poll tells us so. To the question, "How much would you say energy and environmental issues impact the quality of life of your family?," a whopping 83 percent answered either "a lot" or "some."

So much so that 90 percent said they felt "a moral responsibility to take care of the creations of God on this Earth." This includes the wilderness and forests, the oceans, the lakes and the rivers. This spiritual connection with nature is a reflection of a singular characteristic in our community -- our devotion for gatherings of family and friends at the country's parks and beaches.

The poll also destroyed the conventional belief that Latinos turn their backs on environmental issues, such as global warming. Seventy-seven percent of respondents said climate change will melt the polar caps and that the resulting flooding will be catastrophic.

During the presentation of the poll, its author, Sergio Bendixen, emphasized that the reason for this overwhelming belief lies on Latino's fears that they will be one of the most punished communities by global warming. Let's keep in mind that in its most recent and gravest warning, the UN's Intergovernmental Panel on Climate Change told us that the ones most at risk of suffering the consequences of this phenomenon will be the least privileged communities, such as Latinos in the U.S., and the developing nations, such as those in Latin America.

Energy issues, such as the cost of gasoline and other fuels, also have a big impact on our community. That's the way 80 percent of respondents think. A similar percentage thinks that shifting toward a clean energy economy could create millions of jobs, improve the environment and protect their children.

But Latinos will not sit on their hands in the face of all these challenges. According to the poll, 73 percent are willing to take action to help improve the environment. This action includes supporting leaders that would protect them from polluters, lobbying their representatives, attending rallies or joining an environmental group.

This year, those who choose to ignore the Latino community -- a community under siege by environmental injustices -- will be playing a dangerous game by crying wolf.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


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