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Cómo Disfrutar de un Fabuloso Dia de la Tierra

Por Javier Sierra

¿Se acuerda de la fábula de la cigarra y la hormiga? La cigarra en verano se la pasaba haraganeando, disfrutando del buen tiempo, cantando, comiendo y burlándose de la industriosa hormiga que trabajaba duro para asegurarse que tendría suficiente comida durante el invierno.

Mientras celebramos el Día de la Tierra, esta fábula explica admirablemente otra cigarra --la cual está jugando no sólo con su futuro sino con en el de todo el planeta-- y a otras hormigas --que cansadas de esperar al haragán se esfuerzan para garantizar ese futuro.

Esta nueva cigarra se llama la administración Bush, la cual lleva seis años haraganeando y olvidándose de su deber de combatir el mayor reto al que jamás se ha enfrentado la humanidad, el calentamiento global.

En estos seis años, la administración ha debilitado las leyes y regulaciones que durante décadas han protegido nuestro medio ambiente y nuestra salud, y ha convertido al gobierno federal en entidades al servicio del mejor contribuyente electoral.

También se ha negado tercamente a tomar el paso más significativo para reducir los gases que provocan el calentamiento global --aumentar los estándares de emisiones de los carros y camionetas para que rindan al menos 40 millas por galón. Si hubiera hecho esto en 2001, para el 2011 no tendríamos que importar una sola gota de petróleo del Golfo Pérsico.

En el polo opuesto de esta fábula encontramos a las Ciudades Frescas, un movimiento nacional del que ya forman parte 435 comunidades que se han propuesto reducir sus emisiones de calentamiento global en un 7%, de aquí hasta el 2012, con respecto a las del año 1990.

Las Ciudades Frescas representan a más de 61 millones de personas que ya se están beneficiando de programas para adquirir flotas municipales de vehículos híbridos, fuentes de energía limpia y renovable (como la solar y de viento), y casas y edificios eficaces que requieren mucho menos energía.

Y a este ejército se están uniendo miles de personas de todo el país. Personas como Richie Villavicencio, un boliviano residente en Nueva York, que ha adoptado la campaña del 2% del Sierra Club, es decir, reducir las emisiones de gases que causan el calentamiento global en un 2% anual en los próximos 40 años.

Richie ha instalado un solario y un panel solar en su casa, con los cuales, en los días despejados, no gasta un centavo en calefacción. Ahora tiene ventanas de doble panel, sellos térmicos en puertas y ventanas, y un nuevo termostato que le ahorran un 50% en su cuenta de energía.

Todas las bombillas de su casa son fluorescentes, las cuales consumen una fracción de las convencionales. Gracias a su lavadora y secadora de ropa de gran eficacia el uso de estas máquinas le cuesta sólo $10 al año.

Richie se compró un carro híbrido, el cual rinde hasta 45 millas por galón, el doble de su carro anterior. Además usa el transporte público tanto como puede y se ha comprado una moto para viajes cortos que rinde 80 millas por galón.

"Ahorrar energía ahorra mucho dinero", dice Richie. "Pero también es mi obligación hacer lo posible por dejar un planeta habitable a la próxima generación".

Luis Raymundo --un muchacho de origen salvadoreño de 15 años-- es miembro de esa generación, y pese a ser legalmente ciego, está mostrando el camino hacia un planeta sustentable en Manchester, NH, la ciudad en la que vive.

Luis convenció a su familia para repartir cientos de tarjetas postales en apoyo de las Ciudades Frescas que fueran enviadas a su alcalde para unirse a este movimiento nacional.

"Proteger el planeta es cool", dice Luis. "Toda mi familia, mis padres, mi abuela, hasta mi perro, Brownie, íbamos a festivales latinos y repartíamos tarjetas para involucrar a la comunidad".

Luis también cabildeó a otros funcionarios municipales, hasta que finalmente Manchester se convirtió en Ciudad Fresca.

Todos sabemos cómo termina la fábula, la hormiga sobrevive confortablemente el invierno con la despensa llena, mientras que la cigarra muere de frío y soberbia.

Pero la vida real no siempre sigue el libreto de las fábulas. De todos nosotros, de héroes como Richie y Luis, depende unirnos al ejército de hormigas que trabajan para el futuro del planeta y combatir a la cigarra arrogante.

Es también la mejor manera de disfrutar de una fabuloso Día de la Tierra.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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How to Enjoy a Fabulous Earth Day
By Javier Sierra

Remember the fable of the grasshopper and the ant? In the summer, the grasshopper would spend the time doing nothing but enjoying the good weather, singing, eating and mocking the industrious ant who worked hard to make sure she would have enough food for the winter.

As we celebrate Earth Day, this fable fittingly explains the actions of another grasshopper --who is risking not only its future but the future of the planet-- and the actions of other ants --who, tired of waiting for the lazy procrastinator, are working hard toward that future.

This new grasshopper is the Bush administration, which, for six years, has been loafing around neglecting its duty to fight the greatest challenge humanity has ever faced, global warming.

In these six years, the Bush administration has weakened the laws and regulations that for decades have protected our environment and our health, and has turned the federal government into servants of its most generous campaign contributors.

It also has stubbornly rejected taking the single most important step to curb global warming gases --improve car and light truck emission standards so those vehicles yield at least 40 miles per gallon. Had it done so back in 2001, by 2011 we would save every drop of oil imported from the Persian Gulf.

On the opposite corner of this fable we find Cool Cities, a national movement already comprised of 435 communities that are determined to reduce their global warming emissions to 7 percent below 1990 levels by 2012.

Cool Cities represent more than 61 million people who are already benefiting from programs to acquire green municipal vehicle fleets, sources of clean and renewable energy (such as solar and wind), and efficient homes and buildings that require much less energy.

Thousands of people from throughout the country are joining this green army. People like Richie Villavicencio, a Bolivian living in New York City, who has joined the Sierra Club's 2-percent Campaign, that is, a commitment to reduce his global warming emissions by an annual 2 percent through the next 40 years.

Richie has installed a solarium and a solar panel on his home, which, on clear days, reduce his heating bill to zero dollars. His home also has double-pane windows, weather-stripping on doors and windows, and a new thermostat, which all have cut his heating bill in half.

All light bulbs in his home are compact fluorescent, which consume a fraction of the energy used by conventional ones. Thanks to his new high-efficiency washer and dryer, the use of these machines costs him $10 a year.

Richie bought a hybrid car, which yields up to 45 miles per gallon, double what his former car did. Also, he used public transportation as much as possible and has bought a small moped for short trips that yields 80 miles per gallon.

"Saving energy saves a lot of money," he says. "But it is also my obligation to do as much as possible in order to leave a livable planet for the next generation."

Luis Raymundo --a 15-year-old of Salvadorian origin-- is a member of that next generation, and although he is legally blind, he is leading the way to a sustainable planet in Manchester, NH, the city where he lives.

Luis convinced his family to distribute hundreds of post cards requesting support for the Cool Cities project, which were sent to his mayor in order to join this national movement.

"Protect the planet is cool," Luis says. "All my family, my parents, my grandma, even my dog, Brownie, would go to Latino festivals to distribute the cards in order to get the community involved."

Luis also lobbied other city officials until Manchester finally became a Cool City.

We all know how the fable ends; the ant comfortably survives the winter with a full pantry, whereas the grasshopper dies of cold and arrogance.

But real life does not always follow the script. It is up to all of us, up to heroes like Richie and Luis, to join this ant army working for the future of the planet and to fight the grasshopper.

It is also the cool way to have a fabulous Earth Day.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. For more information, please visit www.sierraclub.org/ecocentro


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