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Las Cicatrices del Libre Comercio

Por Javier Sierra

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Le invito a visitar la frontera entre México y Estados Unidos donde podrá encontrar una de las piedras más pateadas de la historia moderna.

La ciencia y el sentido común nos repiten que envenenar sistemáticamente nuestro medio ambiente garantiza nuestra propia intoxicación, la de nuestros hijos y la de nuestros nietos. Las cientos de fábricas llamadas maquiladoras que se extienden por toda la frontera han convertido esa zona en la más contaminada del mundo.

Ya he comentado sobre este grave problema antes. Pero debo insistir porque existe una amenaza cierta de que las vergonzosas condiciones ecológicas que allí imperan se vayan a extender a toda América Latina por medio del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), sobre el cual se realizará una nueva ronda de negociaciones este mes en Miami.

Imagínese que usted sigue viviendo en Guatemala, Colombia, Argentina o cualquiera que sea el país del que procede y que su hija de siete años está jugando justo fuera de su casa. La niña da un mal paso y cae en una zanja donde sus vecinos -una maquiladora que produce joyería- de noche incinera y arroja ilegalmente residuos tóxicos con total impunidad. Para cuando logran rescatarla, la niña tiene quemaduras de segundo y tercer grado en las piernas.

Esta tragedia realmente ocurrió hace dos años en la ciudad fronteriza mexicana de Reynosa, y la víctima se llama Sarahí Mendoza Alvarez. Desde entonces, su vida y la de sus padres han sido un calvario de periódicas operaciones para permitir el normal crecimiento de una de sus piernas. Pero lo que más le duele a la familia Mendoza Alvarez no son los elevados costos médicos que apenas logran cubrir.

Para ellos es mucho más difícil tragar la impunidad de la que disfrutan los autores de este crimen de negligencia. Maquila Works S.A., así se llama la fábrica, y su dueño, Edward Pichirillo, continúan envenenando el barrio de Sarahí sin tener que rendir cuentas a nadie. La familia denunció el incidente ante las autoridades, pero sólo han encontrado un laberinto burocrático incapaz de administrar justicia.

La Procuraduría General -la cual "extravió" documentos cruciales presentados por la familia- eximió de toda culpa a Maquila Works; y el Departamento de Ecología Municipal -el cual hoy dice no saber nada del asunto- les recomendó que "desistieran de la demanda".

"Es un caso que me causa una frustración tremenda", dice Omeheira López, directora de la ONG que está asistiendo a Sarahí y su familia, "porque la única afectada es una niña inocente. La corrupción de las autoridades y la impunidad causan daños muy lamentables".

Esta impunidad e injusticia son emblemáticos de la industria maquiladora a lo largo de la frontera, donde millones de personas malviven expuestas a venenos mortales y son víctimas de pésimas condiciones laborales.

Los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México prometieron que el Tratado de Libre Comercio (TLC) aliviaría o acabaría con estas injusticias. Sarahí es una de las miles pruebas de que esas promesas eran huecas. De hecho la Administración Bush, con su absoluto apoyo al ALCA -esencialmente una expansión del TLC-, pone a comunidades como la de Sarahí en peligro en todo el continente.

No obstante, los gobiernos de 34 países latinoamericanos quieren su propio TLC, y para ello sus ministros acudirán a Miami a discutir la creación del pacto, el cual pretende convertir la casi totalidad del Hemisferio Occidental en un inmenso mercado abierto.

Lo que no nos dicen estos negociadores es que el acuerdo también crearía las mismas condiciones para que la impunidad y la injusticia medioambiental florezcan en todo el continente como en la frontera méxico-estadoundiense.

Pero los latinoamericanos han empezado a expresar serias dudas sobre las ventajas del ALCA. Según una encuesta de Zogby realizada en América Latina entre 531 líderes comunitarios, más de la mitad dijo que Estados Unidos sería el principal beneficiario del acuerdo.

En Brasil, el gigante latinoamericano convertido en el contrapeso comercial de Estados Unidos en la región, casi tres cuartas partes de los encuestados creen que Washington será el gran ganador del pacto.

Quizá si a los latinoamericanos se les preguntara si desean tener como vecino a Maquila Works después de ver las cicatrices de Sarahí, pocos querrían tropezar con esta misma piedra.

Para recibir más información sobre las injusticias medioambientales, escriba al Sierra Club a ecocentro@sierraclub.org.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. El Sierra Club es la mayor y más antigua organización de base medioambiental en Estados Unidos.


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The Scars of Free Trade

By Javier Sierra

As human beings, we often trip over the same stone twice. I invite you to visit the US-Mexico border where we just keep tripping.

Science and common sense keep telling us that in poisoning our environment, we also poison our children, our grandchildren, and ourselves. The hundreds of factories called maquiladoras that have proliferated along the border have turned the area into one of the most polluted place on earth.

I have written about this subject before, but with meetings in Miami this month that aim to spread these shameful conditions on the border throughout Latin America with an agreement called the Free Trade Area of the Americas (FTAA), the topic has even more urgency.

Imagine you still live in Guatemala, Colombia, Argentina or whatever country you and your family came from and that your seven-year-old daughter is playing just outside your home. She trips and falls into a ditch where a neighboring jewelry-manufacturing maquiladora illegally dumps and burns toxic waste with total impunity. By the time the girl is rescued, she has second and third grade burns on her legs.

This tragedy took place two years ago in the Mexican border city of Reynosa, and the actual victim was Sarahí Mendoza Alvarez. Since then, the girl has been suffered multiple reconstructive surgeries that were supposed to allow the normal growth of one of her legs. But what hurts the most to the Mendoza Alvarez family is not the medical bills they can hardly afford.

To them, the impunity that the authors of this crime of negligence enjoy has been much harder to swallow. Maquila Works S.A. -that's the name of the factory- and its owner -Edward Pichirillo- continue poisoning Sarahí's neighborhood without any accountability. The family reported the incident to the authorities, but since then have been lost in a bureaucratic maze incapable of administering justice.

The Attorney's General's Office -which "misplaced" crucial documents submitted by the family- exonerated Maquila Works from any wrongdoing; and the Municipal Ecology Department -which now claims not knowing anything about the case- advised them "to give up on their legal complaint."

"This case frustrates me enormously," says Omeheira López, director of the NGO assisting Sarahí and her family, "because the victim is an innocent girl. Official corruption and impunity cause very regrettable damages."

These injustices are emblematic of the maquiladora industry all along the border, where millions of people live exposed to deadly poisons and are victims of lax labor practices.

The governments of United States, Canada and Mexico promised that the North American Free Trade Agreement (NAFTA) would either reduce or eliminate these injustices. Sarahí is one of the thousands of pieces of evidence that those promises were hollow. In fact, the Bush Administration, currently pushing the FTAA, essentially an expansion of NAFTA, puts communities like that of Sarahí at risk throughout the hemisphere.

Regardless of that, the governments of 34 Latin American countries still want their own NAFTA, and their ministers will hold a new round of FTAA talks to be held this month in Miami. The accord aims at turning almost the entire hemisphere into an immense open market.

What these negotiators won't tell you is that the accord would bring corporate impunity and environmental injustice from the US-Mexico border to all of the Americas.

But Latin Americans have started to express serious doubts about the FTAA advantages. According to a Zogby poll conducted among 531 Latin American community leaders, more than half said the US would be the accord's main beneficiary.

In Brazil, the Latin American giant and US commercial counterpoint in the region, almost three quarters of those surveyed think Washington will be the pact's big winner.

Perhaps, if Latin Americans were asked if they wish to have Maquila Works as their neighbor after seeing Sarahi´s scars, few would like to trip on that same stone.

To receive more information about environmental injustices, write to the Sierra Club at ecocentro@sierraclub.org.

Javier Sierra is a Sierra Club columnist. The Sierra Club is America's oldest, largest and most influential grassroots environmental organization.


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